Yo, me, mi, conmigo-

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miércoles, 18 de enero de 2012

#10 Kilómetros

LORENA

-Niña, por fin llegas.-Dijo Miguel. Miguel, tenía que hablar con él. Sí.
-Oye, tengo que hablar contigo.- Le dije cortándole el rollo. Lo agarré del brazo y nos apartamos del grupo. Sentí que todos me miraban, pero no me importaba.
-¿Qué pasa, Lore?- Dijo seriamente.
-Que ayer me fui de casa. Tú, cállate, por favor. No quiero decirlo a nadie. Me fui de casa, y como vivimos cerca, le dije a mi madre que habíamos quedado… Y que me quedaba en tu casa a dormir. –Miguel se rió.
-Qué morbo. ¿Y qué hicimos…?- Me miró maliciosamente.
-Nada. Vimos una película. Tu familia y tú veíais la ‘película del sábado por la noche’ y tu madre me abrió encantada. ¿Vale? Y ahora te callas, por favor. No se lo digas a nadie… Bueno, llama a tu madre y cuéntaselo por favor. Mi madre quiere hablar con la tuya y no quiero que me defraude tu madre…- le dije bajando la voz. Me había pasado con el tono que había usado.- Siento haber sido tan... Directa... Ya sabes, no quiero que estos empiecen a ametrallarme con preguntas...
-Ya...- dijo Miguel riendo.-Bueno… Vale… Pero yo no estaba en casa ayer.-Dijo Miguel amablemente.
-Ah, no… ¿Y dónde estabas?- Dije intrigada.
-Pues había quedado con Álex.-Dijo riéndose.- Venga, vamos. Éstos nos están esperando. Ahora le envío un mensaje a mi madre.

Nos dirigimos a nuestros amigos y fuimos a comprar algo de comer. Enseguida teníamos nuestros pedidos y nos dirigimos al parque otra vez. Pillamos el primer banco disponible y nos acomodamos. Algunos nos sentamos en el suelo, y otros se sentaron en el banco. Yo, como siempre, en el suelo.

-Oye, Tom, cuéntanos lo de la tal Jessica.- Dijo Silvia con tono desafiante. Todos nos giramos hacia él, y éste se enrojeció.
-¿Qué Jessica, tío?- Dijeron Álex y Miguel al mismo tiempo.
-¡Eso!- Dijo Laura mirándome.
-A mi no me mires…- Susurré a la vez que me acercaba la hambuerguesa a la boca.
-¿Qué me he perdido que estáis todos tan pasmados?- Dijo Marina volviendo de la papelera.
-La novia de Tom.-Dije rápidamente antes de morder.
-¿Qué?- Dijo Marina mirándome, a continuación a Silvia y a Laura, y de vuelta a mi.- ¿He oído bien? ¿Tom, con novia? ¿Qué?
-¿Pero qué pasa, no puedo tener o qué?- Dijo Tom enfadado. ‘No puedes’ pensé ‘por que te quiero’. Sentí que mis ojos me fallaban. Empezaban a llenarse de lágrimas. No podía ser. Miré mi hamburguesa, me dieron ganas de vomitar.
-Sí… Pero no sé, no nos has dicho nada.- Dijo Miguel mirando su comida.
-¡Pues lo siento! No soy perfecto.- Dijo.
-Tengo ganas de vomitar. Voy a tirar esto a la basura… Ahora vengo. Ya me contáis después.- Dije levantándome rápidamente.

Me fui con paso rápido a la basura más lejana, lo más lejana posible de aquel chico. Oí pasos detrás de mí. 


Moc moc! :) Pequeñajos, aquí tenéis. Lorena... En sus 'mejores' momentos. xd.


Mil besos, 
Carmeen-
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martes, 17 de enero de 2012

#9 Kilómetros

PABLO

El macarra. Un golpe en todo el pecho. No pude devolverle el golpe. Me faltaba el aire. Me llevé las manos al pecho y me fui inclinando poco a poco. Oía risas lejanas, y un golpe más. La rodilla esta vez. No podía más. Me fui cayendo al suelo desconcertado. ¿Cómo había pasado? Y los vi marchar. Dejándome así, con el pecho hundido y la pierna inmóvil. El autobús llegó. Lo único que conseguí hacer fue un simple signo de ‘stop’. El autobús paró enseguida y esperó a que me subiera. Un chico más mayor que yo me ayudó a sentarme. No oía nada. Sólo veía sus labios moverse y manos tocándome el pecho. Enseguida fui recuperando el aire y ya podía pensar con claridad. Y grité. Me dolía la rodilla. Un pinchazo, dos. Llegábamos a tres y ya me acostumbré.

-¡Chico, responde! ¿Qué ha ocurrido?- Dijo el joven.
-Yo…-Dije, y me retorcí. Me dolía demasiado la rodilla. Un simple golpe, supuse.
-Chico, no te retuerces, el pecho está bien. Intenta no correr ni hacer ejercicio forzado, ¿vale chaval? Y tu rodilla, es sólo un dolor pasajero.
-¿Cómo…Cómo sabes todo esto?- Conseguí decir sin retorcerme. Me incorporé y pegué mi espalda al respaldo.
-Médico, chico, médico… Y ahora dime, ¿cómo ha ocurrido? Unos chavales, ¿no?- Asentí.- Lleva cuidado, puede pasarte algo grave.
-Ya…- Me dolía cada vez más el pecho. Cuanto más me apoyaba y me relajaba en el asiento, más notaba aquel peso encima.
-Mira, ahora, relájate. Sé que duele, pero no pienses en ello. Piensa en no sé… Otras cosas.
-Vale. Gracias.- Dije.
-De nada, venga.- Dijo apoyándose en su asiento un poco más relajado. Al cabo de cinco minutos, el joven se levantó.- Chico, me tengo que ir ya. Espero que te recuperes pronto. Yo de ti no me metería en tantas peleas…
-Vale, adiós. No me meto en peleas.- Quise añadir ‘metomentodo de mierda’, pero no lo hice. Me había salvado la vida, no sé cómo, pero lo hizo.


Pequeeeeeeños kilómetros :3
Siento el retraso, he andado ocupada.. Sorrypo.


Bueno, no es un buen capitulo, pero bueno, no puedo hacer más.

besitos-

Carmenchus-
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viernes, 13 de enero de 2012

#8 Kilómetros

LORENA

Tom. Tom había hecho una publicación y me había etiquetado.  Fui corriendo a su perfil. Y no me dio tiempo a ver la publicación. Su foto de perfil había cambiado… Me fijé un poco más. Cliqué encima. No me lo podía creer. Mi mundo se empezó a deshacer delante de mis narices.Tom y una rubia. Una rubia. Una tal Jessica. Una Jessica holandesa. No podía creérmelo. ¿Desde cuando juntos? No podía ser. No… Silvia me empezó a hablar por el chat.

-Lorena!
-Hola
-Que tal?
-Mal, tu?
-Bien, por qué estas mal??
-Has visto la foto de perfil de Tom?
-No… Ahora voy a mirarla.- No le contesté. Dejé que ella misma se diera cuenta.- Joder!
-Si…
-Dios tia, lo siento… Joder… Pero desde cuando?
-Eso mismo me pregunto yo…
-Buf… cuanto lo siento. Esta tarde le cae una buena.
-Ya… Bueno…- intenté cambiar de tema. - entonces a que hora hemos quedado en el parque?
-Pues, según Laura… En cuarenta minutos en el parque… Ah! Me voy pitando, sino no llego. Hasta luego preciosa, envía sms. Te quiero.
-Ya… Yo también. Adios.
Cerré sesión.
-Mamá, me voy. Como con los demás, llegaré a casa a eso de las siete.
-¡Vale Lore! Confiamos en ti.- Dijo mi madre desde la cocina. Empezaba a oler a puré… Menos mal que no me quedaba en casa…

El metro quedaba lejos de mi casa, o sea que me puse a correr. Empezó otra vez a llover, y quise volverme  a casa. No lo hice, ya estaba casi. Llegué empapada. La lluvia se había intensificado y parecían cubos de agua.

Pasé mi bono metro por el control y cogí el metro por los pelos. Me quedaban diez minutos para llegar al parque. Me senté cómodamente en un asiento, ya que mi parada es una de las primeras, y no hay mucha gente todavía. Un chico entró al cabo de dos paradas. Lo observé. Tez morena, alto. No llegué a ver sus ojos a causa de mi pequeña miopía.  Me sonrió. O eso es lo que me pareció a mi. Le devolví la sonrisa encantada. Y seguí pensando en mis cosas. Decidí sacar mi iPod y me puse a escuchar música. Alguna que otra vez, sentía unos ojos sobre mí: Era aquel chico. Cuando le miraba, dejaba de hacerlo. Tenía un aspecto familiar, pero no supe de qué me sonaba.

Miré por la ventana del metro,  y vi que estábamos llegando a mi parada. Intenté parecer tranquila y no dejarme llevar por la brusca parada del metro. Las puertas se abrieron y salí lentamente. El chico se sentó en mi lugar, y por la ventana, me hizo un gesto con la mano. Se la devolví sonrojándome. Era guapo, sí.

Llegué al parque corriendo, ya que llegaba tarde, como siempre. Los vi a todos, incluido a Tom. Silvia me miró e intuí que ya les había contado a todos lo que había pasado hace menos de una hora.
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martes, 10 de enero de 2012

#7 kilómetros

LORENA

Llegué a casa y mis padres me estaban esperando, cómo no.

-Lorena, estás castigada.- Dijeron casi al mismo tiempo.
-¿Por qué yo?- Dije cansada.
-¿Por qué tú? Porque ayer te fuiste de casa sin avisar siquiera.- Dijo mi padre severamente.
-¿Y qué? Fui a casa de Miguel, y he pasado ahí la noche. Además, había quedado en ir a su casa para dormir, pero se me olvidó decíroslo ayer con el tema ese de Madrid… Lo siento.- Dije intentando poner cara de niña buena.
-Ah… Bueno, entonces vale. Luego llamaremos a casa de Miguel para preguntarles qué tal te portaste…- Dijo mi madre.
-¡Mamá, no soy una niña de cinco años como Sofía!- Dije alzando la voz.
-Bueno, confiamos en ti Lorena.- dijo mi padre a la vez que miraba a mi madre.
-Vale, gracias. Ahora si me permitís, me voy a vestir mejor. He quedado con los demás.- Me fui corriendo a mi habitación y cerré la puerta.

Abrí otra vez la maleta y la vacié encima de la cama.
Me había escaqueado de una buena bronca. Quedaba poco para mediodía. Decidí conectarme a Facebook para ver las notificaciones. Una notificación me sorprendió. No podía creerlo. 

PABLO

No podía creerlo. Los chicos de la pelea de hace unas semanas. Estaban ahí detrás. Sonrieron malvadamente. Me giré enseguida. El autobús no llegaba. La pareja ya se había ido. Los chicos dieron la vuelta a la parada y se colocaron delante de mí. Me sentía pequeño. Indefenso. Me levanté y me deslicé por el espacio que me dejaban. Ahora era yo el que acorralaba a los chicos en la parada.

-Tronco, ¿de qué huyes?- Dijo uno. Tenía el pelo oscuro con mechas rubias. Bien, un macarra.- ¿por qué pones esa cara de asco, niñato pijo?
-No soy un niñato pijo, gilipollas.- Dije. Se rieron los dos chicos. El otro era castaño, y no parecía tan duro como el primero.
-¿Sabes? En una pelea entre amigos,- dijo el macarra,- no se meten dos niñatos insolentes.
-¿Una pelea entre amigos?- dije- Estabas matando a este pasmarote- dije señalando con la cabeza al castaño.
-¿Y tú qué sabes anormal?- Dijo el pasmarote.
-¡Paco, cállate!- Dijo el macarra dándole un empujón. – Te mereces una buena lección, niño pijo.- Miré la calle. Se acercaba mi autobús. Menos mal.
-¿Qué miras, niño?- Dijo el tal Paco.
-Nada,- conseguí decir.

Hellow! Hoy he puesto a Lorena y a Pablo, ya que son partes cortas. 
Paula: Sí, lo de Facebook es parecido a lo mío... :) Jajajaja
Mil besos,
Carmeen.

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domingo, 8 de enero de 2012

#6 Kilómetros

LORENA


Un ruido proveniente de mi bolso. Lo abrí y vi mi móvil vibrar. Me estaban llamando. Cogí el teléfono sin mirar siquiera la pantalla.

-¿Qué quieres?- Contesté cortantemente.
-¡Lorena! ¿Estás bien? ¿Dónde estabas? ¿Dónde estás? ¿Qué has hecho?- Una cadena de preguntas salieron del móvil. Mi madre. Lo decía con un tono apagado, triste y preocupado. Pero por otra parte, con un tono severo y enfadado.
-¡No grites! Estoy bien. En…- pensé rápidamente una respuesta lógica.- En casa de…- Nadie vivía cerca de mi casa… Y el metro, a las horas a las que había salido de casa, estaba cerrado.- Miguel. Sí, Miguel, mi amigo que vive en nuestro barrio mamá.
-¿Y te dejaron entrar a esas horas?
-Claro, si sólo era sábado… Estaban viendo una película en familia… Y me acogieron enseguida.
-¿Y dónde estás ahora? ¿Puedo hablar con la madre de Miguel?
-No, no puedes. Acabo de salir de su casa. Estoy a punto de llegar a casa.
-Vale. Sofía te vio salir de casa corriendo, y nos lo dijo enseguida. No cogías el teléfono. Llamamos a Marina, Laura y a Silvia, pero ninguna nos contestó…
-Estarían durmiendo. Bueno, mamá, te dejo. Ahora voy para casa. Adiós.
-Vale, te quiero.- Yo no, pensé. Pero no iba a hacerla sufrir más.
-Vale, yo también.- Colgué y me levanté de mi sitio.

Empecé a andar más deprisa ya que aquella calle daba mucho miedo. Finalmente, llegué a la esquina de mi casa. Nuestra casa. Mis padres... Los mismos que me han castigado, prohibido y jodido la vida. Los mismos que hicieron que dejara de hablar con un amigo mío por Messenger. Con un chico que jamás conocí en la vida real. No me dejaron seguir hablando con él. Recuerdos de conversaciones me vinieron a la mente. Aquella disputa en casa. Miraron todo mi Facebook en busca de mi ciberamigo, Daniel. Mejor dicho, mi cibernovio.

Foto por foto, comentándola. ''¡Lorena, pareces una... Lo diré porque estoy avergonazada, pareces una puta vendiéndose!'', ''¿Tu eres gilipollas o qué, Lorena?'', ''¿Pero qué te crees, una Paris Hilton en moreno?'' ''¡Pero Roberto, mira qué comentarios más macarras que tiene con sus amigos! No te habíamos criado para este comportamiento''. En ésos momentos, mi Facebook estaba completamente restringido... Pero yo seguía teniéndolo. Me daba igual lo que dijeran. Habían fastidiado mi vida, me habían hecho daño psicológicamente... 



PABLO

Un zumbido grave me despertó. Era mi móvil. Conseguí ver la hora en mi reloj gracias a algún que otro rayo de sol proveniente de la ventana. Miré a Jorge. Seguía durmiendo. Como siempre, roncando… Pero no como otras veces. Normalmente le faltaba aire, pero esta vez, parecía demasiado tranquilo.

Finalmente, me digné a mirar el móvil. Un nuevo mensaje. Ana. Mi Ana.

Buenos días mi amor! Q tal stas? Spero no dspertarte. Quedamos hoy? Besitos, Ana (corazoncito)

‘’Claro que quedamos hoy, mi amor. Siempre quedaremos.’’ Pensé. Le contesté rápidamente. Había quedado con ella en ir a dar una vuelta por el Retiro en dos horas. Todavía tenía tiempo para arreglarme y coger el autobús.

Me duché rápidamente y me vestí con mis vaqueros favoritos y mis deportivas. Me afeité. Un poco de Playboy New York, y listo. Desayuné rápidamente y cogí mis cosas: iPod, llaves, móvil. Quedaba una hora, pero hasta que llegaba al parque, quedaba un buen tramo de autobús. Me dirigí a la parada de autobús y esperé.

La gente pasaba y pasaba, y yo sentado en aquella parada. Vi una pareja que me recordó a Ana y a mí. Ana… ¿Cómo podía ser tan ella? Era fuerte, no tenía prejuicios. Con ella podía comportarme como en mi casa, no me importaba lo que pensara la gente de mi, ya que estaba con ella. Sentí unos golpes en el cristal de la parada. No les hice caso. La gente que hacía los golpes, seguramente se estaba confundiendo. Más golpes. Me di la vuelta, ya harto de sentir mi espalda amartillada. 
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